sábado, 31 de agosto de 2013

Darle la vuelta a una esquina

¿Qué puede ser más peligroso que darle la vuelta a una esquina? Dar un par de pasos más y no saber que nos espera. ¿Qué puede ser más peligroso, si la suerte así lo quiere, que colisionar con otro cuerpo de frente? Un frenazo, las manos sudan, el corazón se acelera, quitar la mirada, un cambio de rumbo. ¿Y si no pasa nada? Pues la desilusión de verse ahí solo, un pequeño duelo. Porque de nada valió la pena haberse lanzado de forma kamikaze, con los ojos abiertos... ¿Qué acaso no les parece peligroso?

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