martes, 8 de febrero de 2011

De Manteles Largos

Agarró con ambas manos el sombrerito de forma cónica y puntos de colores que tenía al frente y se lo puso en la cabeza, se dibujó una sonrisa y vió a su alrededor, un grupo de gente lo miraba fijamente al mejor estilo de los espectadores de un circo romano.

Dirigió sus ojos a la mesa y un gran pastel rosado con una candela encendida le iluminó el rostro. Muy en el fondo sabía lo que tenia que hacer, a la cuenta de tres apagarla y todo iba a acabar, pero no quería mas años, no quería mas manteles largos, como decía su abuela.

Cerró sus ojos y contó hasta diez, como cuando con furia uno espera a que se le pase, pero era inevitable, sopló la vela y los aplausos reventaron al punto de ensordecerlo.

Se levantó de la mesa y en el mas egoísta de los actos cruzó la puerta como quien deja atrás un pasado que no quiere recordar, con ganas de que el 7 de setiembre desapareciera del calendario, pero era inevitable, camino sin rumbo fijo con sus lánguidas piernas mientras en su cabeza nunca pudo dejar de tararear el cumpleaños feliz.

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